Si no tuviéramos de qué quejarnos ¿necesitaríamos al otro?.
No es mentira que de lo que mayormente hablamos es de nuestras desgracias las cuales, pareciera ser, que todos, (desde los que conocemos hasta los que no), intentan consolarnos.
Pero, paradójicamente, no siempre somos capaces de celebrar y compartir nuestros logros con otros sin sentirnos un poco incómodos, engreídos o superados.
¿Acaso no estamos buscando con quien poder compartir absolutamente todo?
¿Acaso solo nos quieren cuando nos sentimos infelices?
¿Qué hay de las cosas buenas que a diario nos rodean?
¿Qué es lo que hace que esos pequeños problemas diarios las opaquen?
¿Qué carajo nos pasa a todos?
¿Será posible que tanto nos hayan lavado la cabeza?
Debe ser lo unico para lo que sí creo tener una respuesta. Es simple, llegamos al punto al que todos tememos llegar, pero la diferencia está en que pareciera que disfrutaramos sufrir.
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